miércoles, 26 de diciembre de 2012

Historia de "Jack (el destripador)"

Mucho se escucha de este personaje que causó la muerte de muchas personas, especialmente mujeres que eran damas de compañía, se lo reconoce por el método preciso y brutal de quitarles la vida, por su meticuloso proceder, su aspecto y horarios donde ponía en marcha sus planes; generalmente por las noches y por sobre todo no haber sido descubierto ni capturado. A lo largo del tiempo gracias a múltiples investigaciones se han dado varias hipótesis, desde que fue el propio doctor de la reina, la esposa de éste, un psicópata, un zapatero, peluquero y múltiples oficios, pero nada está concretado aún. Su historia empieza en el barrio de Whitechapel, Londres, un lugar de estrato bajo donde se encontraban bares, cabarets, pobres, delincuentes y  muchos mendigos. Allí es cuando la noche del 6 de agosto de 1888 aparece una prostituta de 35 años, Martha Tumer, con la garganta cortada en una escalera del edificio George Yard de Whitechapel, sin embargo se duda si este caso fue autoría de Jack, ya que el mismo seguía un patrón, donde sacaba los órganos de sus víctimas y dejaba cartas a la policía, burlándose de los mismos al no ser descubierto. Más tarde el que se conoce como su primer crimen oficial es el de una mujer de 42 años, prostituta, llamada Anne Mare Nichols y conocida como Polly, que presentaba graves heridas de arma blanca. Después de ésta le seguiría Annie Chapman de 47 años de edad, asesinada el 8 de septiembre, bajo las mismas condiciones, heridas de un bisturí; a éste le siguieron dos asesinatos seguidos el 30 de septiembre, donde mueren Elizabeth Stride y Catherine Eddows que también eran damas de compañía. Sin embargo el más brutal de todos sus crímenes en serie ocurrió el el 9 de noviembre, cuando todo parecía haber cesado, la víctima fue una bella joven llamada Mary Jane Kelly, de 25 años de edad, sus restos fueron hallados mutilados en la habitación que alquilaba, casi irreconocible por las heridas que le deformaron su rostro de igual forma prostituta.
Todas las víctimas aparecieron degolladas y destripadas, pero el más horrendo de todos los crímenes fue el de Mary Jane Kelly. Se la encontraron desnuda en su habitación de alquiler del número 13 de la calle Miller´s Court, tendida boca abajo sobre la cama, con las orejas, los senos y la nariz arrancados. La cabeza estaba prácticamente separada del cuerpo y el estomago totalmente abierto. Los riñones y el hígado descansaban sobre una mesita cercana a la cama. Su corazón nunca apareció. Se piensa que tal vez fuera el último trofeo del sanguinario. (Francisco, 2009)
La garganta había sido cortada de tajo con cuchillo, casi separando la cabeza del cuerpo, el abdomen fue parcialmente rasgado y ambos  separados a cuchillazos del cuerpo; el brazo derecho como la cabeza, colgaba del cuerpo solo por la piel. La nariz había sido desprendida, la frente despellejada, y los muslos descarnados hasta los pies. El abdomen había sido cortado de arriba hacia abajo, con un cuchillo y el hígado y las entrañas, arrancados. Las entrañas y otras partes del cuerpo habían desaparecido pero el hígado y los intestinos... según se dice estaban colocados entre los pies de la pobre víctima. El asesino había puesto encima de una mesa la carne de los muslos y de las piernas, junto con los pechos y la nariz, y una de las manos de la víctima había sido hincada en el estómago. (Portalplanetsedna, 2012)
Su proceder era frío y calculador, se pensó que se podía tratar de un médico o un carnicero por los cortes provocados, los sospechosos fueron muchos, sin embargo el asesino enviaba cartas donde indicaba que continuaría matando y que jamás sería develada su identidad. Según investigaciones recientes se ha especulado que el autor de tales crímenes fue una dama, la esposa del doctor de la reina Lizzie Williams, la mujer del que ha sido considerado el principal sospechoso, el cirujano sir John Williams. Se decía que fue ella quien se disfrazaba de hombre bajo una capa y sombrero de copa negra, ya que no podía concebir tenía cierto resentimiento por las mujeres que sí podían hacerlo, es por eso que las víctimas fueron encontradas sin útero además de ser extraídos otros órganos. Según El escritor John Morris sostiene en "Jack the Ripper: the hand of a woman", que Williams ponía su toque femenino en los asesinatos colocando en orden las cosas de las víctimas; y que la última que le arrebató la vida con brutalidad, fue producto de venganza, ya que se decía que su esposo visitaba con mucha frecuencia a Mary por sus servicios, y es por esto que decide acabar con las visitas de John a aquella mujer causándole un final desastroso.
Morris sostiene que Lizzie Williams, nacida en 1850, era estéril y que se cobró terrible venganza en las meretrices del East End. Lizzie era la mujer del médico personal de la Reina Victoria, Sir John Williams, considerado como el principal sospechoso. El oscuro objeto de deseo era la sensación de posesión de esos órganos que en ella eran inútiles. Una característica común es que ninguna mujer presentaba signos de agresión sexual. Annie Chapman fue salvajemente mutilada y sus objetos personales fueron puestos a sus pies de “una forma muy femenina” según los rotativos de la época, además La ultima victima era joven y guapa, y su asesinato el más brutal de todos, porqué, explica Morris, lo encontramos en que el marido de Lizzie, Sir John, que se sacaba un sobresueldo en una clínica de abortos clandestinos de Whitechapel, mantenía escarceos sexuales con la difunta. Con la consumación de este crimen pasional Lizzie dio por terminado el problema. Este último caso provocó la dimisión de sir Charles Warren, el jefe de policía. Sin embargo lo que resulta curioso es que la policía decidiera en 1889 cejar en la búsqueda de Jack el Destripador y el cese de las patrullas por Whitechapel, lo que hizo sospechar que las fuerzas del orden conocían la verdadera identidad del asesino. (Lorenzo, 2012)
Tanto se ha dicho alrededor del caso pero nadie conoce con veracidad de quién se trató ni mucho menos de sus intenciones, se ha especulado que el asesino realizaba rituales con el más allá y debía cumplir con cierto número de muertes, también se culpaba a un zapatero polaco residente en la zona, a un judío, a un barbero, en fin a diversas personalidades incluyendo a la familia de la reina, lo curioso es por qué dejó de matar, a caso su última víctima fue su mayor objetivo?
Hasta nuestros días ni la tecnología ni las investigaciones han determinado al culpable, pero no hay duda que es un caso muy conocido por haber sido el primer asesino en serie de la historia y el más brutal de ellos.
Referencias
Francisco. (2009). Personajes Enigmáticos de la Historia. Obtenido el 26 de diciembre del 2012 de http://personajesenigmaticosdelahistoria.blogspot.com/2009/01/blog-post.html
Lorenzo, C. (2012). La Aventura de la Historia. Obtenido el 26 de diciembre del 2012  de http://www.laaventuradelahistoria.es/2012/06/12/jack-el-destripador-era-una-mujer-segun-una-nueva-investigacion.html
Portalplanetsedna. (2012). Asesinos Seriales. Obtenido el 26 de diciembre del 2012 de http://www.portalplanetasedna.com.ar/asesinos8.htm





martes, 25 de diciembre de 2012

El luto y la muerte

En cuanto al tema, los victorianos lo manejaban muy bien  al verlo como un acontecimiento grande en su vida, el pasar a descansar y poder ser recibidos en el cielo. El luto al igual que el matrimonio y nacimientos, era una ocasión especial donde su vestimenta, acciones, decoración y proceder se veía modificado; el color negro se tomaba las casas puesto que antes no existían lugares para velar a un muerto, se lo hacía en su propio hogar colocando un lazo negro o una corona negra con cintas de crepe en la puerta de la vivienda del  fallecido, indicando que la familia había sufrido una pérdida. Esto no es como en la actualidad, donde las familias lo mantienen en reserva y sólo allegados conocían lo ocurrido, sino que era de conocimiento público. Además se solía velar al muerto de siete días en adelante, según lo que la familia considerase o el propio difunto en vida haya decidido y comunicado por medio de una carta antes de su deceso. También por lo mínimo no se solía limpiar la casa después de los siete días de muerto, ya que se creía que la persona regresaba a recoger sus pasos y si la casa era limpiada antes de dicho lapso de tiempo, se pensaba que el alma penaba y rondaba por la casa al no poder recogerlos.
El color negro era el que mejor representante de el luto victoriano por que simbolizaba la ausencia de luz. Era un signo inmediatamente reconocible de que un ser querido había pasado a mejor vida. También se sabe que la costumbre de usar negro para el luto viene de los romanos; ya que evitarían que los fantasmas de los muertos los penaran. Cuando alguien moría, todos los miembros del hogar (incluyendo a los sirvientes) adoptaban el luto. Las cortinas se cerraban y los relojes se detenían al momento del fallecimiento. Las carrozas y los caballos que los tiraban eran adornados con plumas de avestruz negras. A veces se contrataban a gente que caminara en el cortejo fúnebre. Cuando se trataba del funeral de un niño, las plumas eran blancas y el ataúd también.  (Raisah, 2010)
Generalmente la persona que enfermaba o sentía próxima su muerte, escribía una carta indicando a sus familiares los preparativos de su funeral y las herencias que dejaba, aunque en su mayoría eran deudas ya que las personas de estrato medio, medio-bajo, prácticamente vivían y trabajaban para poder pagar su funeral. En dichas cartas los individuos solían solicitar cierta cantidad de velas en sus hogares o si fuese el caso en iglesias, aunque este detalle se daba más en América Latina, también la contratación de carrozas, “lloronas” mujeres que no eran parientes sino contratadas para fingir tristeza y dolor. También seleccionaban  su vestimenta y las oraciones que quisieran que fuesen dedicadas a ellos al momento de partir, todo esto se daba en medio de supersticiones creadas en la época.
Supersticiones:
·         No se debía ir a un funeral embarazada.
·         Los espejos se cubrían por que existía la creencia de que el espíritu del difunto quedaba atrapado en él.
·         Si el difunto llevaba una buena vida, florecerían flores en su tumba, por el contrario si había sido malo, sólo maleza crecería.
·         Detener el reloj en la habitación donde ocurrió el fallecimiento o sino traería mala suerte.
·         No usar nada nuevo al funeral, especialmente zapatos.
·         Si llueve sobre el cadáver, el difunto se irá al cielo. (Raisah, 2010)

Otro factor importante en la tasa de mortalidad de niños y recién nacidos fue la ignorancia de la higiene, lo que provocaba que madres muriesen al dar a luz y en la mayoría de casos sus niños fuesen extraídos y tratados de forma brusca.
En cuanto a más curiosidades del luto, al muerto usualmente se le colocaban dos monedas de cobre sobre los párpados para que permanecieran cerrados, dando la impresión que descansaba si así la familia o el difunto lo deseaban. Tradicionalmente en los estratos altos las familias enviaban fotografías del difunto como recuerdo a parientes que no podían asistir al entierro por motivos de enfermedad o porque vivían lejos. Para transportar al muerto, lo solían llevar en carrozas arrastradas por caballos negros si eran adultos, y en el caso de niños caballos blancos; el camino al cementerio era cubierto por paja para que se escuche con más fuerza el paso de la carroza y los allegados y transeúntes pudiesen notar lo que acontecía. Además el cabello humano se volvió una verdadera reliquia y negocio al momento de conservar un recuerdo de la persona fallecida.
Trenzado de luto victoriano, que también se conoce como "trabajo de cabello", es casi un arte perdido en la actualidad. Implica el trenzado del cabello de un difunto querido en pulseras, pendientes y collares usando una tabla de trenzado, una mesa redonda con un agujero en el centro. La manualidad se transformó en un pasatiempo popular y se extendió para incluir imágenes intrincadas de cestas de flores y otras escenas que eran tejidas, tejidas a croché y enrolladas con mechones de pelo seres queridos, a veces el pelo de toda una familia, para mantener una parte de la familia de historia para las generaciones futuras. El trabajo del cabello se inició en Escandinavia, donde los agricultores a menudo tenían que complementar sus ingresos con la venta de artesanías hechas a mano. Los trabajadores de pelo de Suecia a menudo viajaban al extranjero y vendían sus joyas hechas a mano a la gente de otros países europeos. En la Exposición del Palacio de Cristal en 1853, una línea completa de joyería de pelo se mostró, así como un completo conjunto de té hecho de cabello. La joyería del pelo se hizo tan popular que en la década de 1850, los comerciantes viajaron a través de Europa cada primavera para comercio abalorios, cintas y peines para el cabello de las señoritas. (Carson, 2012)

Referencias
Carson, C. (2012). El arte del trenzado victoriano de luto. Obtenido el 24 de diciembre del 2012 de http://www.ehowenespanol.com/arte-del-trenzado-victoriano-luto-info_191760/
Raisah. (2010). Anacrónicos. Obtenido el 24 de diciembre del 2012  de http://anacronicos.foroactivos.net/t244-el-luto-victoriano



sábado, 22 de diciembre de 2012

Pintura Victoriana


Ésta rama del arte se particularizaba por la técnica de óleo sobre lienzo, y al igual que la literatura, los artistas buscaban evadir la realidad al inmortalizar a héroes y personajes mitológicos de Grecia y el antiguo Egipto, creando fantasía, y contando historias mediante sus obras. A esta corriente artística se la conoce como “pintura Pre Rafaelista o Victoriana”, ya que a la reina Victoria le sucedió en el trono el rey Rafael.
Un arte meramente romántico  protagonizado por magos y hechiceros, héroes legendarios, personajes del Imperio Romano, de Grecia y del antiguo Egipto. A pesar de ello, la dura crítica también ha reconocido, por otro lado, que el gran valor estético de los cuadros prerrafaelistas no tiene parangón. Desde hace pocos años, el arte de los pintores prerrafaelistas ha comenzado a tener mayor difusión en las galerías y museos de Europa y Latinoamérica, gracias al patrocinio realizado por el Reino Unido.  A través de sus cuadros se intentan dar mensajes morales y didácticos, entre los que destaca la lucha por el decoro victoriano. En definitiva, este arte es un reflejo de la lucha social que intenta eludir los traumas de la Revolución industrial, y por el que los artistas se sumergen en un mundo idílico y disfrazan la realidad con bellas metáforas. Los artistas se vuelcan en el mundo medieval y clásico, en las ciudades legendarias, en un mundo dominado por la estética femenina y la figura de la mujer, elemento este último que se toma como tema principal de todos sus cuadros. (Taller54, 2004)
Se destacaron pintores como Dante Gabriel Rossetti, Holman Hunt y John E, quienes formaron la hermandad de los Rafaelistas en 1848, resaltando la ingenuidad y sencillez en sus pinturas. También se destacó Edwin Long, Arthur Bridgman, William Bouguereau y Alma Tadema; éste último de origen inglés, fue el más detallista en sus obras y solía representar la vida cotidiana de un victoriano: fiestas, eventos, acontecimientos y tradiciones de otras culturas, en especial la egipcia y romana.
La vida artística del mundo clásico, los coleccionistas, los artistas o la propia vida cotidiana serán las temáticas preferidas por Alma-Tadema para sus composiciones. Tadema envuelve la escena en una luz dorada y nos muestra a los diferentes tipos vestidos a la moda ateniense. El exquisito dibujo y el ambiente creado por el pintor británico resultan muy atractivos a pesar de las críticas recibidas, ya que los especialistas contemporáneos consideraron que Alma-Tadema trasladaba las costumbres victorianas a los escenarios clásicos. (Taller54, 2004)

Los pintores buscaban dar toques de realidad en medio de escenarios fantásticos, retratar paisajes, flora, fauna, diosas, ninfas, hadas, crear mundos nuevos. Se utilizaba muchos elementos como la luz, la sombra, relieves y tonalidades que hacían que sus cuadros pareciesen fotografías, destacando la belleza femenina.   
En conclusión, la pintura victoriana evoca la vida, paisajes y realidad de épocas determinantes en la historia de la humanidad, como son, la egipcia y la romana, cuyas costumbres y tradiciones, marcaron un hito en la sociedad.  La perfección de las obras victorianas, nos traslada a momentos de la historia, caracterizados por el lujo, y la fastuosidad.  Sin embargo, esto era un mero espejismo, porque la realidad de la época victoriana era totalmente diferente.  Prevalecía el moralismo, la inequidad, la explotación.  Por ende, los artistas plásticos se convirtieron en una especie de redentores ante la triste realidad victoriana.  Podían escapar de ella, y al mismo tiempo permitían que el resto de la gente también lo hiciera.  De alguna forma, brindaban un poco de esperanza y de claridad ante una sociedad farsante y llena de paradojas.

Referencias

Taller54. (2004). Pintura Victoriana Pre Rafaelistas. Obtenido de http://www.taller54.com/prerafaelistas.htm



Literatura Victoriana

La literatura se desarrolla bajo la corriente romántica, donde se representaban amores imposibles y pasiones ficticias. Con el pasar del tiempo y los cambios, acontecimientos como la industria y migración, inspiraron a los escritores  a crear novelas basadas en la realidad que se vivía. El trabajo infantil y la pobreza, fueron temáticas recurrentes en  las novelas de la época.  A través de ellas se reveló el otro lado de la moneda, pues, si bien una gran mayoría tenía trabajo estable, por otro, cientos de personas vivían en las calles, dedicándose  a  pedir caridad, o limpiar chimeneas, poniendo en riesgo su salud por las diversas caídas,  y por la inhalación de polvo y carbón que se acumulaban en sus organismos.
Hay tener en cuenta que, junto a la revolución industrial, se está produciendo en Inglaterra una revolución social que hacía que millares de personas, hasta entonces analfabetas, accedieran a la   cultura de la letra impresa. El escritor se sentía “educador” de estas masas obreras y de clase media. Se explica así el auge del melodrama y las novelas por entregas para satisfacer exiguas necesidades culturales de estas clases sociales. (Buenastareas, 2011)
La literatura no sólo sirvió para entretener a las personas, sino para educarlas y despertar su interés por las novelas, de forma particular, la clase proletaria podía identificarse con los libros ya que la temática principal era su rol dentro de la sociedad; además lograban escapar de la realidad por medio de la ficción creada en dichas novelas, como en “Alicia en el país de las maravillas” de Lewis Carroll, donde las personas podían soñar y crear un mundo en el que podían ser felices y olvidar su miseria.
Curiosamente, en ésta época las mujeres se apoderan de la literatura, a pesar que no era bien visto que ellas accedieran a dichos campos, utilizaban seudónimos o se atrevían a publicar sus cuentos, brindando una perspectiva distinta al lector de la condición femenina: sus sentimientos, su forma de pensar, actuar y ver la vida. Sin duda también grandes autores marcaron el arte literario, entre ellos: Charles Dickens, Alfred Tennyson, entre otros.
Por primera vez en la historia inglesa, las mujeres asumieron un papel central. La novela inglesa quedó definida, en gran medida, por las obras de Jane Austen, Charlotte Brontë, Elizabeth Gaskell, y George Eliot. Otras notables figuras de la novela victoriana fueron Anthony Trollope y las hermanas Brontë. Emily escribió una de las más grandes novelas de todos los tiempos, Cumbres borrascosas (1847), mientras sus hermanas Charlotte y Anne también escribieron obras memorables. George Eliot es otra destacadísima novelista de la literatura universal, así como George Meredith y Thomas Hardy. (Foroactivo, 2010)


Dickens se inspiró esencialmente en el trabajo infantil, ya que él vivió aquella realidad, pues procedía de una familia de clase media, y fue obligado a trabajar a temprana edad para ayudar con los gastos de su hogar, sin embargo su familia recibió una herencia por parte de su abuela, pero su madre, no contenta con eso, forzó a Dickens a continuar trabajando, lo que él sintió como un acto humillante. Es por esto que escribió “Oliver Twist”, la historia de un niño que se enfrenta a la vida y lucha por ganarse el pan de cada día trabajando muy duro y siendo explotado. Relata además la agilidad de los niños, para reparar daños en las diversas maquinarias textiles, ferroviarias, y para realizar otras labores que, difícilmente un adulto podría ejecutar por su complexión física.

Los niños pobres eran obligados a trabajar desde muy pequeños. Muchos ganaban unos pocos peniques como limpia chimeneas, mensajeros, llama-carruajes, limpia carreteras, vendedores de juguetes o de flores y como porta equipajes o paquetes. Otros niños trabajaban junto a sus padres en casa o en pequeños, oscuros y sucios talleres, cosiendo ropa, sacos o zapatos.
La revolución industrial tuvo como resultado la contratación de muchos niños en enormes fábricas. A menudo eran los operarios de las maquinarias más peligrosas. Los niños que trabajaban en fábricas sufrían una vida muy dura. Las chicas jóvenes que trabajaban en las fábricas de cerillas de Bryant y May tenían jornadas muy largas por un sueldo miserable, trabajaban con material peligroso como el fósforo, que causaba una enfermedad conocida como "phossy jaw" que pudría las mandíbulas inferiores.
Los niños comenzaban a trabajar en las fábricas entre los nueve y los doce años, en muchos casos los padres empleaban a sus propios hijos, quienes trabajarían a su lado. Hubo niños trabajando incluso 12 horas al día. El empleo de niños para determinados trabajos vino dado por la tecnología de la época. La primera hiladora de algodón era tan pequeña que las únicas personas capaces de trabajar con ella o de arreglarla eran los niños, además enseñársela a manejar resultaba muy sencillo. En la década de 1830 los niños trabajaban uniendo dos hebras rotas del mismo hilo dentro de las máquinas que las enrollaban. Este era el motivo por el que los dueños los contrataban a una edad tan temprana.  (Augusta, 2007)

Por otro lado, la sociedad victoriana influenció a artistas como Robert Louis Stevenson, que a pesar de ser escocés, tuvo una visión externa de la época, que lo empujó  a escribir la famosa novela “Dr. Jekyll y Mr. Hide”, en donde se describe al hombre correcto, sabio y noble que por las noches se transforma gracias a una poción, en un ser malvado, cruel y despiadado, mostrando así el lado reprimido de un victoriano, ya que en la sociedad era mal visto que las personas expresen libremente sus sentimientos.  De hecho, solían guiarse por la moral y un pudor firme. De esta manera la realidad invadió las páginas de los libros, sacando a la luz a una sociedad llena de cambios, avances, defectos, abusos, leyes y valores.






Referencias


Augusta, S. (2011). El trabajo infantil. Obtenido el 22 de diciembre del 2012 de http://www.sociedadaugusta.com/AUGUSTA/viewtopic.php?f=10&t=15
Buenastareas. (Noviembre de 2011). La Literatura en la Época Victoriana. Obtenido  el 21 de diciembre del 2012 de http://www.buenastareas.com/ensayos/La-Literatura-En-La-%C3%89poca-Victoriana/3108617.html
Foroactivo. (2010). La literatura británica en la época victoriana. Obtenido el 22 de diciembre del 2012  de http://epocavictoriana.foroactivo.com/t36-la-literatura-britanica-en-la-epoca-victoriana



miércoles, 19 de diciembre de 2012

Fotografía "Post Mortem"

En dicha época era realmente difícil para los ciudadanos acceder a una fotografía debido a que era bastante caro dicho servicio, y sólo familias pudientes podían pagar por ellas. Es por esto que la toma de una fotografía se reservaba para momentos sumamente especiales como matrimonios y fiestas, pero en especial se reservaba dinero para la fotografía “post mortem” (después de muerto) o memento mori (recuerda que eres mortal/ que vas a morir); dichas fotografías como su traducción lo explica eran dedicadas especialmente a las personas que morían y su familia deseaba preservar un recuerdo del fallecido. En este periodo era muy común enfermedades como viruela, tuberculosis, sarampión, raquitismo y asma; que en especial afectaba a los más pequeños, siendo en su mayoría fotos de niños o “ángeles” como los llamaban en los expedientes de la época.
Los victorianos tenían un concepto distinto de la muerte, era algo único y memorable, era usual encontrar por las calles anuncios de fotógrafos especializados en memento mori, que anunciaban ofertas y buena calidad puesto a que se necesitaba a alguien profesional que maquillara, posara e incluso parara al muerto para que en la imagen pareciese que todos estaban vivos. Muchas veces, era una simple foto del cadáver en el ataúd, pero ocasionalmente la gente quería algo más vívido, por lo que colocaban los cuerpos en posturas que hacían pensar que estaban vivos.  Era tal el afán de crear esta ilusión, que los colocaban en soportes para que se mantuvieran sentados o de pie. Un detalle que llamaba la atención era que, a veces, pintaban los párpados para que pareciera que tenían los ojos abiertos o, simplemente, les cortaban los párpados superiores. (Borbón, 2012)
Las familias de los difuntos trataban de mantener cualquier recuerdo, también recogían mechones de cabello, uñas y dientes y los guardaban en joyas, especialmente los relicarios que se diseñaron bajo esta finalidad.
Se enviaban como agradecimiento o también a los familiares que no pudieran viajar al funeral. También se conservaba mechones de cabello del difunto se fabricaban joyas con ellos. Las tumbas victorianas eran mucho más elaboradas que en la actualidad. Se esperaba que la familia del difunto gastara lo que más pudiera en hacer un monumento apropiado al status social del difunto y de su familia. Los símbolos que más se usaban eran:
Urnas: Signo clásico de la cremación romana
Coronas: Símbolo de vida eterna, por su forma circular que no tiene comienzo ni fin.
Obeliscos: Símbolo Egipcio de vida eterna
Mujeres lamentándose: Símbolo de una mujer vestido en túnicas sueltas (romanas) físicamente exhaustas de tanto llorar y apoyándose en una mano, a veces en una urna o en una cruz.
(Lorelei, 2006)

La fotografía llegó más tarde a América, hay pocos registros de este tipo de fotografía, sin embargo México es el país latino que más fotos tiene, también se debe a su cultura, el respeto y admiración a la muerte. En cuanto a Ecuador en el Museo de Cera o de la Cuidad, se conservan algunas fotos de ésta índole, siendo así uno de los principales atractivos la foto original del ex presidente García Moreno, a quién después de su muerte reconstruyeron su cráneo y recuperaron sus facciones para ser velado durante un poco más de una semana en la iglesia de la Compañía, a su velorio acudieron millones de personas de diversas partes del país. Se lo vistió en sus mejores galas y se lo sentó en el centro de dicha iglesia, para evitar el aroma que desprende el cadáver al empezar su proceso de descomposición, se utilizaba la hoja de laurel para neutralizarlo y hacer que las personas tolerasen permanecer más tiempo cerca del difunto. En América latina, especialmente existía la costumbre de contratar a las “lloronas”, que eran mujeres que asistían a funerales con el objetivo de llorar al muerto y que la gente pensase que se trataba de la familia del mismo y que éste era muy querido, se las pagaba por dicho servicio.
Además otro dato importante era que se creía que para llegar al cielo, las personas lograban ser aceptadas y limpiadas de pecado al ser vestidas de monjas, curas, frailes, obispos e incluso papas, para purificar su alma, por lo que antes de morir solían escribir cartas donde solicitaban cómo debían ser velados y muchos pedían utilizar un traje en particular. Prácticamente las personas trabajaban para poder pagar su velorio y funeral, ya que el rito y la preparación era bastante costoso.

La mayoría de información se debe a mi visita al Museo de Cera en Quito, a una exposición especial realizada con el motivo de Semana Santa, donde se hizo énfasis en la fotografía post mortem. Otro dato curioso es que generalmente las personas eran enterradas en fosas comunes, sólo miembros de la iglesia, personajes destacados o de la aristocracia contaban con los primeros mausoleos, empero los nichos eran máximo de 1.60 metros de largo por lo cual cuando un sacerdote o persona importante era enterrada, y ésta media más de lo dicho, tenían que cortarle los pies al difunto para enterrarlo.












Referencias:


Borbón, A. (1 de Octubre de 2012). Fotografía post mortem en la época victoriana. Obtenido el 19 de diciembre del 2012 de http://tecnoculto.com/2012/10/01/fotografia-post-mortem-en-la-epoca-victoriana/
Lorelei. (28 de septiembre de 2006). Reglas y Costumbres del luto en la Epoca Victoriana. Obtenido el 19 de diciembre del 2012 de http://lorelei1.wordpress.com/2006/09/28/reglas-y-costumbres-del-luto-en-la-epoca-victoriana/






domingo, 16 de diciembre de 2012

Moda en la época

La moda en la época victoriana, se caracterizó por ser muy conservadora y no exhibir el cuerpo de las damas. Además estaba de moda la cintura de “avispa” que demostraba delgadez y era sinónimo de una figura bella y esbelta. Esto se lograba utilizando un corsé de cintas o lazos que llevaban bajo su vestido, también era muy común el uso del polisón que era un soporte de fierro que iba atado a la cintura para dar una pronunciada curvatura a la altura del cabuz, para que el vestido tenga una bonita caída. También se utilizó la crinolina que era hecha a partir del crin de caballo o las cerdas del mismo, se utilizaba para dar firmeza y endurecer la tela del vestido, dando volumen al mismo. Un accesorio infaltable para una victoriana fueron los sombreros, que los utilizaban de acuerdo a la ocasión y el clima, ya que en una dama no estaba bien visto que caminase con el cabello suelto, en éste caso recurrían a peinados bien elaborados como moños, trenzas, churos que afinaban su rostro y resaltaban sus facciones. En el caso de las jóvenes era común verlas con el cabello suelto pero correctamente peinado con rizos y lazos que les daba un toque de dulzura e inocencia.
Los mobcaps o cofias de algodón blanco tan populares en el siglo XVIII y los primeros años del XIX utilizados para cubrir la cabeza en el interior del hogar y posteriormente utilizados por el servicio, fueron paulatinamente evolucionando hacia los bonnets, un sombrero de ala ancha que se ataba con una lazada bajo la barbilla. El bonnet se confeccionaba en varios estilos : el cottage bonnet un bonete tipo campesino, hecho de paja y adornado con sencillez, el sun bonnet, más ancho para proteger la cara de los rayos solares, el drawn bonnet, un gorro más elegante y elaborado, típico de las damas victorianas de ciudad, el poke bonnet, o bonete con un velo muy fino que cubría el rostro y el elaborado y recargado tall-crowned bonnet, con la parte posterior más alta y muy ornamentado con flores, lazos y telas. Los materiales utilizados para confeccionarlos eran terciopelo, satén, algodón, gasa y paja. (Hadasdepapel, 2011)
Poco a poco, y con la Revolución Industrial, los vestidos se fueron ciñendo más al cuerpo, poseían decoraciones más vistosas como lazos, vuelos, pecheras, botones, estampados, etc. Era muy común el uso de botas con cordones con un pequeño taco para complementar su look. También se sumaron el uso de pequeños bolsos, abanicos y paraguas, las telas utilizadas en vestimenta fueron seda, algodón, terciopelo, satén, lana, paja y crinolina; no pudieron faltar las plumas que daban un toque glamoroso y vaporoso a las damas. Así surgió el sombrero “nido de pájaro” que imitaba a la figura de esta ave con sus alas abiertas en posición de caída, que era colocada en la parte delantera del sombrero y daba una imagen muy vistosa.
Con la explotación minera, sobre todo en la India, las joyas marcaron ésta época con incrustaciones de esmeraldas, diamantes, zafiros, amatistas, entre otras.  Las victorianas exponían su cuello con éstos diseños, lo que más tarde dio lugar a los camafeos que eran joyas hechas a base de marfil donde se grababa el rostro de algún ser querido o los relicarios que tenían el mismo fin, pero a diferencia de los primeros poseían pequeñas bisagras que se abrían y cerraban con la finalidad de guardar mechones de cabello, fotos y hasta dientes que tenían alto valor sentimental para la persona que los portaba.
Otra característica importante de la época fue el maquillaje, puesto  que se pensaba     que una mujer con tono espectral de piel, sumamente pálida con labios rojizos y mirada brillante era sinónimo de belleza y salud, sin embargo no fue así ya que para adquirir dicha imagen la mujer se sometía a procedimientos dolorosos que atentaban contra su salud, y usaba productos que contenían plomo y otras sustancias nocivas para su bienestar.
Si una joven no era lo suficientemente afortunada para mostrar en su cara los síntomas de haber sufrido por amor, lo cual se consideraba un aspecto glamuroso, estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para conseguirlo, desde beber vinagre para procurarse una palidez sepulcral, a pasar las noches en vela sollozando con poemas de amor. Además podía conseguir una mirada ligeramente ausente poniendo unas gotas de belladona en sus ojos. Esta planta recibía su nombre por su capacidad de proporcionar una imagen bella de la mujer, dilatando sus pupilas, limpiando la mirada y dotándola de un aire poético y romántico. Los efectos secundarios de la belladona eran devastadores, causando ceguera y parálisis. Otras sustancias utilizadas para la piel y los labios, como el óxido de zinc, el mercurio, el antimonio y el sulfuro de plomo eran utilizadas en productos de belleza, provocando graves problemas de salud a largo plazo. (La Casa Victoriana, 2012)
El uso de colores fuertes, extraídos de minerales y materiales terrosos se los asoció con las meretrices, por tanto una dama debía lucir natural. Al notar los riesgos de las prácticas antes mencionadas, las mujeres fueron tornándose más naturales y desistieron del uso de  productos tóxicos.  Así también, su mentalidad cambió, pues el  tono pálido de piel ya no era visto como saludable, la mujer bella era aquella  con color y rubor propio.

Referencias


Hadasdepapel. (2011). La Casa Victoriana. Obtenido el 15 de diciembre del 2012 de http://lacasavictoriana.wordpress.com/2011/11/26/moda-victoriana-ropa-femenina/
La Casa Victoriana. (2012). Obtenido 15 de diciembre del 2012 de http://lacasavictoriana.wordpress.com/















Cultura Victoriana

Gran Bretaña estaba fuertemente dividida en clases sociales, la primera era la aristocracia, conformada por la Iglesia y la nobleza, luego se encontraba la clase media, y finalmente la clase proletaria u obrera compuesta por individuos que no poseían trabajo o trabajaban de forma irregular en fábricas generalmente.
La clase media la componían los burgueses, la clase media trabajadora. Eran los propietarios de fábricas, banqueros, propietarios de tiendas, mercaderes, abogados, ingenieros, hombres de negocios, y otros profesionales. Esta gente era a veces extremadamente rica, pero en circunstancias normales no obtenían privilegios, lo cual les ofendía. Había una enorme diferencia entre la clase media y las clases inferiores. La clase baja británica estaba compuesta de dos sectores: la "clase trabajadora" y los "pobres" (aquellos que no trabajaban, o no lo hacían con regularidad, y recibían la caridad pública). La clase baja incluía a hombres, mujeres y niños que realizaban diversos tipos de actividades, entre ellos trabajo en las fábricas, costura, limpieza de chimeneas, minería, y otros trabajos. Pero la clase más pobre y la media tenían que soportar altos impuestos. Esta clase constituía el ochenta y cinco por ciento de la población pero solo poseía el cincuenta por ciento de la tierra. Las bandas de música municipales y los quioscos de música fueron populares durante esta época. El quiosco de música es una construcción simple que no sólo crea un lugar ornamental, sino que además facilita las necesidades acústicas a la vez que ofrece protección ante el cambiante clima británico. Era común escuchar el sonido de las bandas mientras se paseaba por los parques. En aquellos tiempos la grabación musical eran aún algo muy novedoso. (Herrera)
Por otro lado, ésta sociedad se caracterizaba por sus modales: mantenían una postura erguida, se dirigían al resto con un tono de voz melódico y suave,  y utilizaban adecuadamente los cubiertos, hacían una pequeña venia al saludar o despedirse, pues  era una muestra de respeto y cortesía.  En el caso de las mujeres, estiraban  su vestido del extremo como abanico, y los hombres realizaban un gesto suave con su mano derecha, si éstos llevaban sombrero, bajaban su ala gentilmente o se lo retiraban inclinando su cabeza. Existía un fuerte machismo que dictaminaba el comportamiento de una dama.
Las mujeres victorianas en general debían ser inocentes, virtuosas, sumisas, obedientes e ignorantes en cuanto a opiniones inteligentes se trataba. Es decir, no se esperaba de ella que pensaran nada en absoluto. Debían ser débiles y necesitadas de ayuda. Una frágil y delicada flor incapaz de tomar decisiones por ella misma, más allá de seleccionar el menú y asegurarse de que sus hijos contaban con la educación moral adecuada. Además pasaban el tiempo bordando, leyendo, recibiendo visitas, yendo de visita, escribiendo cartas, supervisando a los sirvientes, y sobre todo vistiéndose para ser la representación social de su marido. Las muchachas eran entrenadas desde su más tierna infancia para dedicar su vida a su hogar y a la familia si se casaba, o a la caridad si no lo hacía. La docilidad y la modestia eran consideradas como virtudes admirables. (Siiddons, 2007)
La mujer no se podía preocupar por prepararse y ser alguien más en la vida, simplemente era limitada a saber leer, escribir, ser delicada y suave para ser aceptada y saber manejar un hogar bajo la correcta crianza de sus hijos, el orden y una imagen pulcra de su casa. De cierta manera, esto promovió el arte en la mujer al vivir bajo estas condiciones, ésta expresaba lo que sentía al pintar lienzos o tocar algún instrumento como el piano y guitarra que predominaban en la clase media, y en especial la alta. Otra forma de entretenimiento eran los circos y la lectura de periódicos, libros e incluso cómics que permitieron que personas de estratos bajos se eduquen y se culturalicen, ya que las bibliotecas se cruzaban con los horarios de trabajo de la clase obrera lo que impedía que éstos pudiesen tener acceso a los libros.

Los esfuerzos por los reformistas sociales para acercar la educación a todas las clases sociales hizo posible que las clases menos acomodadas  tuviesen acceso al aprendizaje de la escritura y la lectura. Para los adultos  se organizaban clases y reuniones para enseñarles a leer y a escribir, y se trataba de que los niños acudiesen regularmente a las escuelas. Las bibliotecas estaban vetadas a los obreros. Los horarios de apertura coincidían con sus horarios de trabajo por lo que les resultaba imposible visitarlas; pero poco a poco el número de bibliotecas públicas se incrementó y amplió su horario por lo que el acceso a ellas por parte de las clases trabajadoras fue más fácil. (Hadasdepapel, 2012)
A partir de aproximadamente 1850 aparecieron las publicaciones específicas para niños en forma de novelas o comics. (Hadasdepapel, 2012)
Finalmente, una fuente de entretenimiento para grandes y chicos donde se mezclaban gente de varios estratos fue el circo, que ofrecía shows de fantasía y magia realizados en carpas, con la presencia de actores y animales exóticos. Uno de los hombres que planteó la idea del circo fue Phineas Taylor Barnum, un hombre de negocios que sabía cómo llamar la atención de la gente y crear un buen marketing bajo afiches y publicidad de sus shows.
Sus espectáculos contaban con mujeres barbudas, pulgas y perros domesticados, siameses, albinos, personas increíblemente obesas, ventrílocuos, afro-americanos interpretando danzas de guerra, dioramas, espectáculos de pájaros, criaturas acuáticas e incluso sirenas. En el mundo Barnum lo real no era lo importante, sino lo que el público quería ver y escuchar. (Hadasdepapel, 2012)
 Así se desarrolló ésta época, con una moral y un machismo marcado.  Sin embargo, a pesar de las limitaciones de la mujer, ésta encontró en el arte y los espectáculos una forma de reír y distraerse de la monotonía de sus hogares.  También la clase obrera tuvo acceso a lectura, pudo abrir su mente, y muchas ocasiones colarse a los espectáculos porque no disponían del dinero necesario para pagar el precio de la entrada, creando un mundo de fantasías en una época que parecía estar sellada bajo normas y parámetros de comportamiento y clases sociales marcadas.



Referencias

Hadasdepapel. (2012). La Casa Victoriana. Obtenido el 16 de diciembre del 2012 de http://lacasavictoriana.wordpress.com/2010/01/26/arte-y-cultura-en-la-epoca-victoriana/
Herrera, C. G. (s.f.). Doble Moral en la época victoriana: puritanismo y prostitución. Obtenido el 16 de diciembre del 2012  de http://www.eumed.net/rev/cccss/06/cgh7.htm
Siiddons, C. (14 de enero de 2007). Sociedad Victoriana Augusta. Obtenido el 16 de diciembre del 2012 de http://www.sociedadaugusta.com/ARCHIVOS/modales1.pdf